La misma lista de la comparación, pero cada línea explicada y con un ejemplo de cómo se ve en tu barra. Puedes brincarte a la que te interese.
Su tarjeta se guarda en el mismo lugar donde trae la del banco. No baja ninguna aplicación, no crea cuenta, no inventa contraseña.
Lo mismo, pero para Android.
Cuando anda a menos de 200 metros, su tarjeta se le asoma sola en la pantalla del celular.
Mensajes que salen solos, sin que nadie se siente a mandarlos. La diferencia es qué los dispara: allá los programas desde su panel, aquí los dispara lo que pasa en tu caja.
Cuántas cosas distintas puedes tener corriendo a la vez. En su plan de $399 es una; en el de $599, tres; en el de $749, diez.
El sello se pone en el mismo escaneo con el que cobras, sin abrir nada más.
Ellos también ofrecen tarjetas de prepago. La diferencia es qué pasa con ese dinero: allá el saldo es un número que se lleva aparte; aquí paga en tu caja y la venta queda marcada como pagada con monedero.
Al escanear aparece su pedido de siempre, con un botón para cobrarlo completo de un toque.
Un campo donde cualquiera de los tres anota lo que aprendió de alguien, en cinco segundos.
Lo que regalaste en premios y lo que se cobró con monedero entra al mismo corte que ya haces al cerrar.
La lista de tus clientes, con lo que compran y cada cuánto vienen, se guarda en tu sistema — no en el de otra empresa.
Las reglas del programa las pones tú, y se pueden cambiar cuando quieras.
Estas no van en la comparación porque no son de tarjetas: son cosas que se pueden hacer justamente porque estamos dentro de tu caja.
Abona saldo con tarjeta desde su teléfono, sin pasar al mostrador. Y que le convenga abonar de más: “abona $500 y te damos $550”.
Una cuota fija al mes por cierto número de bebidas, que se cobra sola.
Pide de camino desde su tarjeta, paga con su saldo, y le avisa cuando está listo.
Cuánta gente que vino una vez volvió. Qué producto trae gente de vuelta, no cuál se vende más. Cuánto saldo hay vivo en monederos.
Nada de esto tiene que hacerse todo junto ni de un jalón. Empezamos por lo que te está apretando hoy —los sellos corriendo en tu mostrador— y de ahí vamos viendo qué sigue, contigo decidiendo el orden.
KOFII CLUB · Oaxaca · 18 de agosto de 2026